viernes, 25 de junio de 2010

La morada del cangrejo

Frente a esta playa
ataviada con brusco terciopelo de crustáceos erosionados,
de fósiles antiquísimos,
de polvo de criaturas no imaginadas,
esta playa de piel acribillada por los agujeros
del violento cangrejo tornasolado,
una cerveza en mi mano es al mismo tiempo un salvavidas,
el humo de sacrificios vegetales
precipita mis sueños a lejanas galaxias,
a años luz de la civilización
vacía de eternidad y progreso;
frente a esta playa
profanada por la estirpe de los pieles rojas,
recuerdo a mi amigo en cuyas tripas
el cangrejo tornasolado
decidió cavar su morada
para dejar un huerto cultivado de agujeros,
un fósil más en la playa de Puerto Viejo.

2 comentarios:

  1. Texto original, puro, sin contaminar, seña de que no crees en los talleres poéticos, donde deforman el alma de los verdaderos poetas. Abrazos.

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  2. Me encantó este poema, quienquieraqueseas, y no estoy de acuerdo con que los talleres poéticos deforman el alma, como lo dijo Sr. Justiciapoética. Lo malo son los talleres dirigidos por un poeta. Los buenos son los que no son dirigidos por nadie y cada uno se reúne a leer lo que escribe, en espera de la lluvia, pero así, sin dirección. Yo pertenezco/pertenecía (según Angélica, pertenecíamos) a uno y aunque era de poesía, aprendí a escribir buenos cuentos. Casi todos inéditos: me cuesta saber cuándo un cuento está realmente terminado. Talvez deberíamos reactivar el taller, ¿eh, Dragón?

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La mejor palabra es la que se dice