viernes, 23 de octubre de 2009

Desgraciada la nación...



El jueves 22 de Octubre ocurrió la tragedia harto anunciada: se desplomó el pintoresco puente de la época del comercio en carreta dejando como resultado 5 personas muertas. El costo de la tragedia en términos de vidas humanas es tan solo una parte (obviamente la más importante por ser irremediable) del costo total de este desgraciado evento, que pudo haber sido evitado si las instituciones encargadas de reparar los puentes en este país hubiesen actuado de forma responsable y expedita. Más que llamarme la atención, me indignaron las declaraciones de la ministrucha de Obras Públicas y Transportes que en un intento de despachar el asunto rápidamente y de evadir toda (su) responsabilidad, dijo con estas u otras palabras similares que “Costa Rica arrastra serios problemas en materia de infraestructura vial y de su mantenimiento (¡descubrió el agua tibia esta señora!), que este atraso es responsabilidad de las administraciones anteriores (que argumento más trillado, si problemas de presupuesto fue la administración pasada, que la inseguridad… ya ustedes conocen la respuesta), nosotros hemos estado haciendo durante los últimos tres años todo lo posible para sacar el país de dicho rezago, pero que no ha sido suficiente…”
Obviamente no ha sido suficiente y esta ineficiencia y falta de voluntad política ha costado 5 vidas. A quienes atribuye la culpa la ministra, no han sido acaso los mismos dos partidos políticos que han estado parapetados en el Estado y sus instituciones turnándose el poder durante más de 50 años??? Con nombre y apellidos, como si fuera necesario: Liberación Nacional y el PUSC los únicos dos partidos que se han repartido los puestos políticos y se los siguen repartiendo, y aquí la fórmula “puesto político” es sinónimo de business, sí, así como suena.. Volviendo a la ministra, que extrañamente tiene en su haber la peor cartera de la Administración Pública y pertenece a una de dichas sectas, se agrega esta desgracia a su infame currículo: el caso de Alterra y las obras de ampliación del aeropuerto Juan Santamaría (huelga decir, nunca acabadas), de la vía a Caldera (con su impacto ambiental y mala supervisión de las pésimas obras), las reparaciones de la carretera de San Francisco de Dos Ríos (con atraso de entrega de las obras y a cuyo concesionario no se le han cobrado las multas estipuladas en el contrato), etc, etc, etc. Quizá si se pudiese hacer un buen negocio con los puentes como lo están haciendo los concesionarios que cobran los peajes de Escazú, entonces no pasaría lo que pasó, claro, tendríamos un peaje en cada puente (El paraíso de los Concesionarios), pues parece que es la única forma que tiene el MOPT para solucionar los problemas de infraestructura vial. Para ya dejar a la ministra en paz, lo más caricaturesco de sus declaraciones fue cuando dijo que cerca del lugar (esto sinceramente no lo puedo comprobar) había señalización indicando que el puente estaba en mal estado. Cabe preguntar, ¿si era la señalización suficiente como para evitar lo acontecido? Tan brillante demostración de sentido común me hizo recordar las fábulas de la Warner Bros. donde Willie Coyote encuentra rótulos en la carretera de “Dead road” y por descuidado cae al precipicio. Es la señalización del MOPT una forma responsable de proteger a los usuarios de las vías de una calamidad o es un chiste ingenioso plagiado a la Warner Brothers? ¿Por qué si se sabía del pésimo estado del puente no había sido clausurado?
Lo más vergonzoso fue la aurora de lo que será la búsqueda de los responsables, pues hay quienes se atrevieron a sugerir que el chofer del bus debe ser también investigado (¡no se puede ser más cínico!). ¿Qué culpa puede tener el chofer? – esa es la pregunta que hay que hacer responder a la ministra, pues como si hubiese espacio para una duda, sépase bien, el chofer es un trabajador asalariado que cumple con el trabajo por el cual es pagado, el que el bus cayera en el cauce del río obedece a la incompetencia del MOPT que nunca construyó otro. Si el chofer hubiese rehusado a transitar por dicha ruta, el empresario autobusero contrataría a otro chofer estaría dispuesto a hacerlo. Para que esto quede claro voy a proponer un ejemplo: si el puente sobre el Virilla (que no ha sido reparado correctamente tampoco a pesar de ser uno de los más importantes y transitados del país) se abriera en una de sus juntas y justo en ese momento fuese pasando un bus de TUASA cargado de pasajeros y cayera al río, ¿se podría decir que el responsable fue el chofer? Ya veríamos entonces a Karla González diciendo que “se sabía del peligro de transitar sobre el puente del Río Virilla, ya la gente estaba advertida de que la platina podría ceder, es más, hace 2 horas colocamos señalización adecuada para que no caiga la responsabilidad sobre mí…”. Con dicha verborrea la ministrucha despacharía otro bochornoso evento, cuya responsabilidad buscarían atribuir al trabajador de TUASA que se mama 12 horas manejando un autobús, jugándose su vida y la de sus pasajeros. Si el chofer del bus rehúsa transitar por el Virilla, TUASA busca otro chofer que si lo hará, si para eso existe la miseria, para que existan quienes hagan el trabajo sucio. Espero la enfermedad de la indignación se esparza, y que se señalen los verdaderos responsables, que a Pilatos no le den chance de lavarse las manos, pero sobre todo que contra el chofer no se abra causa alguna.